~ Love ~

~ Love ~

El mejor tipo de amor es aquel que despierta el alma y nos hace aspirar a más, nos enciende el corazón y nos trae paz a la mente. Eso es lo que tu me has dado y lo que yo esperaba darte siempre.

Love, Capitulo 22.


Love.

Capitulo 22.


Suspiré un poco nerviosa al ver a Nick regresar a mi con dos pequeñas bolsas de nachos con queso. Me entregó una y se estiró a besarme, sonreí y se sentó a mi lado apartando una de sus maletas.

El se iba por algunos días. Me había dicho que me fuera con él ese día. Pero mi padre aún no me había dado una respuesta concreta. Recosté mi cabeza en su hombro mientras veíamos a varias personas pasar frente a nosotros.


- Nick.

- ¿Si?

- Dime qué lugar puedo visitar para no aburrirme en casa.

- Ah. Un buen lugar seria el Centro Comercial. -rió-

- Eres un bastardo -reí y besé su mejilla-

- Gracias mi vida. Gracias.

- Ya basta.

- Esos elogios son lo que más amo de ti.

- ¿Así? -reí-

- Claro que sí. Te extrañaré esta semana linda.

- Y yo a ti. -suspiré-

- Ya que, ¿Segura que irás la próxima semana conmigo?

- Obligaré a mi padre Nick. No te preocupes.

- Ok. No lo haré. No te metas en problemas tampoco.

- No lo haré -volví a reír-

- Bien.


Reímos y seguimos hablando sobre el viaje de la siguiente semana. Luego comenzamos a hablar sobre su familia y como eran. Me parecían muy agradables, pero terminaría de sacar conclusiones cuando los conociera en persona.


Era lo mejor.


La voz típica y aburrida de aeropuerto comenzó a sonar anunciando el vuelo de Nicholas. Lo miré y solo sonrió un poco. Me levanté junto a él y el abrió sus brazos en señal de abrazo. Lo abrasé fuerte y él me levantó del suelo un momento mientras depositaba besos leves en mi mejilla y cuello.

Me soltó y se inclinó a besar mis labios por última vez. Tomó sus maletas y sonreí nostálgica al verlo alejarse poco a poco. Tomé mi pequeño bolso y lo miré por última vez cuando estaba en la pequeña fila para abordaje. Inconscientemente corrí a él y lo besé, reímos y segundos después entregó sus documentos para verificación.


Me sonrió y luego desapareció por el largo pasillo. Miré a mí alrededor y comencé a caminar hacia la salida. Me dirigí hasta el punto de taxis y esperé uno. Cuando subí miré a la ventanilla y suspiré pensando que serian uno días demasiado largos.


~~~~~


Caminé riendo con Nathan dirigiéndonos a casa. Me lo había encontrado en la playa y él se ofreció a comprar unos helados y al final íbamos comiéndolos. Faltaban dos cuadras para llegar a casa y reí a carcajadas cuando lo empujé y chocó con un poste.


- Hey Nat.

- ¿Qué pasa tonta? -rió-

- Nada, solo, ¿Qué sabes de la novia de papá?

- Eh casi nada. Tom es el que sabe mucho. Solo tengo entendido que es amiga de papá y que le ayuda en su trabajo.

- ¿Familia?

- Nada ______. Pregúntale a Tom si quieres.

- Eso haré.

- Ok.

- ¡A ver quien llega primero!


Grité y comencé a correr calle arriba. El reía detrás de mí. Al final llegamos a casa al mismo tiempo. Reí cansada y me dirigí a la puerta para abrir. Cuando entramos pude oír la voz de mi padre en la sala. Nos dirigimos ahí bromeando y cuando llegamos, nos quedamos quietos al ver a Catherine ahí.


- Hola Hijos -dijo papá-

- Eh, hola papá -dijo Nat y me miró-

- Hola -susurré-

- Eh, ______, esta noche Catherine cenará con todos nosotros, ¿Qué dices? ¿Me ayudas a preparar la cena?

- Que te ayude ella, ya que es la nueva mujer de la casa.


Dije con amargura. Corrí hasta las escaleras y me dirigí a la habitación de Tom. Se asustó cuando lo encontré comiendo unos sándwiches de mermelada y dos latas de cerveza a su lado, y vestido con pijama aún.

Me sonrió y me indicó que me sentara a su lado. Llegué y me senté recostándome en las almohadas, luego lo miré a él y luego a la televisión encendida. Era tan descarado, estaba viendo un programa de modelos en bikini.


- ¿Qué diría Danny si te ve viendo eso?

- No tiene porque enterarse boba.

- ¿Y si yo, como buena cuñada, se lo digo?

- Te mato. -Rió y dio un mordisco a su sándwich- ¿Dejaste que Nick se fuera?

- Eh, si -reí-

- Ya. -Sonrió- ¿Viste a Catherine?

- Si, cenará con nosotros. Papá me dijo que le ayudara con la cena, ni loca haré eso.

- ¿Por qué ______?

- Porque no. No la conozco, y si ella es la nueva mujer de papá, que le ayude ella.

- Ya ok.

- ¿Qué sabes tú de ella?

- Eh, bueno. Tiene treinta años. Estuvo casada pero se divorció hace dos años.

- ¿Hijos?

- Si. Una niña de quince, y vive con su padre. Dice que la visita dos veces al año.

- Ya. -Asentí- ¿Me das a probar? -Señalé la cerveza-

- ______...

- Dame, ya he tomado.

- ¿Mucho?

- ¡Claro que no imbécil! -Me estiré, le pegué y le quité una de las cervezas-

- ¿Entonces? -me miró sorprendido-

- Soy mayor de edad, ¿No?

- Pero no para poder tomar.

- No importa -le di un largo sorbo a la cerveza- Es deliciosa.

- Solo no te hagas adicta hermana.

- Claro que no -reí-

- Eh. ¿Viajarás la otra semana?

- No lo sé. Papá no me ha respondido.

- ¿Cómo lo hará si eres así de rebelde?

- Ya Ok. Voy a cambiar para que me dé el ‘Si'

- Si claro, ya quiero ver eso.

- Lo verás idiota -reí-


~~~~~


Bajé las escaleras descalza. Solo llevaba puesto un diminuto vestido de playa, mi cabello amarrado en un moño algo desordenado y sin nada de maquillaje. Sonreí al sentir olor a lasaña. Caminé hasta la sala y me tiré sobre Nathan, el rió y comenzamos a pelear cayendo al suelo.

Reímos como locos mientras peleábamos, todo en broma. Mi vestido se arrolló en mi cintura pero al menos llevaba un pequeño short negro. Esos típicos que usan las cantantes en los conciertos. Si, uno de esos.


- ¡Nathan! -Grité riendo cuando mordió mi brazo-

- Eso te pasa por malvada. -rió-


Jalé su cabello y ahí me dejó debajo de el. Grité riendo aún más fuerte cuando tomó uno de mis pies y comenzó a arrastrarme por la casa. No podía detenerlo. Cuando Tom apareció solo comenzó a reír como loco. No hice más que dejarme hasta que nos encontramos a Catherine y me levanté rápido.


- Eh, Nathan, vamos a...

- No es de Señoritas hacer ese tipo de juegos, ¿Lo sabías? -dijo mirándome-

- ¿No tuviste adolescencia o qué? -Dije riendo y me alejé por el corto pasillo-


Llegué al sofá y me tiré ahí. Nathan llegó y se sentó a mi lado, lo abrasé y miré mi teléfono el cual vibraba en el sofá. Sonreí al ver un mensaje de texto proveniente de Nick. Nathan comenzó a molestarme pero por ultimo nos quedamos respondiendo el mensaje con una bromita que molestaría a Nicholas.


Nathan escribió el mensaje como si fuese novio mío. No tardó en llegar respuesta de parte de Nick adivinando que era Nathan. Reímos y comencé a textear con Nick mientras terminaban la cena. Sonreía de vez en cuando a los que Nathan se acercaba para leer, lo apartaba riendo y seguía molestándome.


Nos asustamos al escuchar cómo, Catherine, nos gritaba que la cena estaba lista. Miré a Nat, y sonreímos cómplices dirigiéndonos al comedor. Esa mujer, no me caía nada bien.

Love, Capitulo 21.


Love.

Capitulo 21.


Estacionó su auto al lado de un gran árbol. Lo miré y él me indicó que bajara del auto. Un escalofrío me recorrió al sentir hojas bajo mis pies. Caminé hasta llegar a su lado y tomó mi mano entrelazando sus dedos con los míos. Comenzamos a caminar, en silencio, hasta que llegamos a un espacio realmente lindo.

Lo miré y el estaba serio. Miré al suelo y caminé lentamente observando mis pies y las hojas, pasto verde y pequeñas ramitas. Me aferré cuidadosamente a Nick y el pasó un brazo por mis hombros abrazándome levemente.


- Este parque es propiedad de mi padre.

- ¿Quién es tu padre Nick?

- El famoso empresario de Estados Unidos, Paul Jonas.

- ¿Eso es bueno?

- Oh, supongo que sí.

- ¿Por qué lo dices de esa manera?

- Porque digamos que no me llevo bien con él. El es bueno, ayuda a medio mundo. No importa lo que cueste, el siempre ayuda y es bueno.

- Pero...

- Cometí errores ______. Ahora los estoy pagando.

- ¿Puedo saber?

- Aún no.

- Está bien -sonreí y besé su mejilla-


Seguimos caminando y llegamos hasta sentarnos a la orilla del lindo lago. Estuvimos ahí, en silencio y observando a nuestro alrededor. Me recosté sobre su pecho y nos quedamos así un largo rato hasta que el sol se escondió y comenzamos a caminar hasta el auto.

Reí cuando él me jaló comenzando a correr para que el guardia no nos viera. Como era ya de noche, no vio la camioneta de Nick y se fue. Entramos y reí como loca.


-¿Cómo saldremos hoy? -susurré-

- Oh bueno. Soy hijo del dueño. Tengo todas las llaves de este gran lugar.

- Ya, que presumido.

- No soy presumido. Digo la verdad.

- Si claro -reí-

- Eres una boba, linda -tomó mis mejillas y me besó-

- ¿Y tú?

- Pues yo también lo soy, pero por ti.

- Oh mi vida. ¡Gracias! -reí y lo besé-

- De nada hermosa.


Reí besándolo y luego lo abrasé. El pasó sus brazos alrededor de mi cintura y me atrajo a él. Reí suavemente y luego me quejé un poco.

Se recostó en la puerta y me senté a ahorcadas sobre él. El beso subió de tono y esta vez, fui yo la que bajé besando su cuello. El soltó mi cabello y enredó sus manos en el. Gemí bajo cuando acarició mi cintura y abdomen desnudo por debajo de mi camiseta. Mordí su labio inferior y reí.


Mientras besaba su cuello, sus manos vagaron por todo mi cuerpo. Acarició mis piernas y llegó a mi bikini. Lo miré y besé rápidamente su nariz y bajé mis manos hasta su short. Lo desabotoné y sonreí cuando besó mi frente. Volví a sus labios y nos quedamos unos minutos entre besos.

Golpeé mi cabeza en el techo del auto y reímos. Me elevé un poco y el aprovechó de bajar un poco sus shorts. Sonreí y volví a acomodarme sobre él. Me abrazó y besó mis labios con más precisión y pasión. Gemí e inconscientemente me moví sobre el provocando que gimiera.

Los minutos pasaron, el acariciaba mis piernas desnudas y mi cintura por debajo de mi camiseta, esta la quitó y reí cuando acarició mis pechos cubiertos por el pequeño top de mi bikini.

Besé sus mejillas y gemí al sentirlo contra mí. Le ayudé a bajar sus bóxers lentamente, lo miré a los ojos y no pude evitar abrazarlo y esconder mi cara entre su cuello y hombro cuando el apartó un poco mi bikini y se enterró en mi lentamente.


Dejé salir un suspiro de satisfacción y el mordió levemente mi cuello. Besé sus labios y gemí nuevamente cuando se movió un poco. Y luego repetidas veces, No podía evitar sonreír y gemir suavemente en su oído, mientras el se movía y besaba mis hombros, cuello, mejillas y labios tiernamente.


~~~~~


Entré a casa lentamente. Me sentía cansada y hambrienta. Pero no comería. No cuando iría a dormir dentro de poco. Caminé hasta el estudio de mi padre. Toqué levemente y oí su voz cansada responderme. Entré y sonrió al verme.


- Hola papá.

- Hija, no esperaba verte por acá.

- Si, lo sé -sonreí- Solo quería preguntar algo.

- Ya, dime qué quieres.

- Es que, bueno. Estoy saliendo con Nicholas.

- Si, ajá.

- Su familia vive en Los Ángeles.

- ¿Y?

- Quiero pedir permiso para ir con él.

- ¿Cuándo?

- Dentro de pocos días. Una semana quizá.

- Ya. ¿Solo eso?

- Si -susurré-

- Ajá. ¿Su familia?

- Si, su madre, padre y sus hermanos.

- ¿Segura?

- Totalmente papá.

- Ok. Siento que esto...

- Papá...

- No ______. Todo esto es demasiado raro. No eres la misma.

- Pues yo no he cambiado. Has sido tú.

- ¿Por qué?

- ¿Por qué? Tú lo sabes. Esa mujer te ha cambiado. Antes siempre estabas pendiente del trabajo y de tus hijos, ahora no. Ahora solo es trabajo y ella.

- ______.

- No papá, eres tú. No yo, no Tom, mucho menos Nathan. Es solo que no nos agrada que seas así.

- Yo...

- Padre, no me interesa si son novios, amantes o lo que sea... Solo, no cambies. Es lo único que pido. Y bueno, que también no olvides a mi madre.

- Eso nunca princesa.

- Padre, solo, es el mismo. Interésate por lo que hace Nathan en su Preparatoria, por lo que Tom grita cada vez que ve a Danny, su novia y por mí. Por la que siempre pone en su lugar a esos dos chicos. Lo demás, no me interesa.

- Ya ______. Ya entendí.

- Bien, eso espero.


Le sonreí, y salí de ahí. Subí las escaleras rápidamente y entré a mi habitación. Fui directo al baño y me di una larga ducha y cuando salí, me acosté y sonreí al pensar en Nicholas. Pero luego la sonrisa desapareció al saber que se iría dentro de dos o tres días.

Love, Capitulo 20.


Love.

Capitulo 20.


Reí emocionada al verme en el espejo colgado en mi puerta. Me coloqué las gafas y dejé mi cabello suelto. Hace pocos días había ido a una renovación de color y lo tenía rosa completamente de nuevo. No llevaría nada ese día.

Suspiré y salí de mi habitación y bajé la escalera. Cuando llegué abajo, me quedé en silencio y escuché la voz de mi padre acercarse. Suspiré y me dirigí a la cocina. Abrí la nevera y saqué un Arizona. Cuando me giré, di un grito al ver a mi padre ahí. Sonreí al ver que no estaba con esa mujer. Después de cuatro largos días, lo veía solo. Tenía su teléfono en la mano.


- ¿Adonde irás así vestida?

- A la playa papá.

- ______.

- No tengo ganas de hablar.

- Hija...

- Hablaremos cuando yo esté preparada, ahora si me disculpas, iré a pasear con mi NOVIO.

- Hija, por favor...

- Lo siento padre. Me duele ser así, pero no estoy lista para esto.


Suspiré y salí de casa casi corriendo. Abrí mi lata de Arizona y comencé a beber lentamente mientras caminaba hasta la esquina. Miré asesinamente a un chico que me sonrió con descaro. Grité riendo al ver a Nicholas . Corrí hasta él y lo abrasé fuerte mientras reíamos.


- ¿Y tu auto?

- ¿Vienes por mi o por el auto?

- Por ti -lo besé- Pero...

- Bueno, lo dejé en el estacionamiento de la playa y caminé hasta acá.

- Ya. ¿Adónde iremos?

- No lo sé. Hoy decides tú.

- Amm -reí cuando me quitó la lata- Podemos ir a comer a uno de esos lugares de la playa donde todo es grasa, ¿Si?

- No ______, no me gusta llevarte a esos lugares.

- ¿Porqué? -me quejé-

- Porque siempre hay chicos de mala muerte. Y, no gracias.

- Bien -bufé-

- ¿Qué dices si vamos a Carlees?

- ¡Perfecto!


Grité emocionada y me solté de él. Comencé a hacer un baile en medio de la acera y saludé a una señora que reía al verme. Nick rió y tomó mi mano jalándome con él. Caminamos calle abajo, ir descalza era lo mejor cuando hacía calor pero no un sol de muerte.

En cambio Nick llevaba unas sandalias de playa típicas de hombres. Llevaba un brazo alrededor de mis hombros mientras hablábamos del viaje que haría dentro de dos días a Los Ángeles.


- Te irás...

- Me iré el jueves y regreso el lunes.

- Y vuelves a irte el jueves.

- Exacto. Pero iré, solo si tu vas conmigo.

- Oh, no he hablado con mi padre Nick.

- Debes hacerlo linda. -me besó y sonreí-

- Si, eso creo. Ya veré como le hago.

- Bien, porque en verdad quiero que vayas conmigo hermosa.

- Yo también deseo ir contigo.

- Ok. Entonces... Habla con tu padre.

- Bien.


~~~~~


- He de admitir que me llevas a comer a sitios realmente interesantes -confesé echando un vistazo al chiringuito por encima del hombro-


En la distancia, más allá de la duna, podíamos ver una larga fila de clientes haciendo cola delante de la barra de Joey Burger en medio de un aparcamiento de gravilla.


- Bueno, creo que este es el mejor de todos. -Dijo Nick y le dio un bocado a la enorme hamburguesa-


Me levanté un poco y me senté a su lado en la arena, fijé mi vista en el gran océano frente a nosotros. Las hamburguesas eran fantásticas, gruesas y gustosas y a pesar de que las patatas fritas estaban un poco saladas, también estaban sabrosas. Mientras comíamos, no aparté la mirada del mar, y en la mortecina luz del mediodía, miré a Nick el cual parecía muy concentrado en su comida.


- Tenias hambre, eh.

-rió- Si. Bueno, no había desayunado.

- ¿Por qué niño?

- Salí a correr en la mañana, luego mi madre habló y pase mucho tiempo hablando con ella, me bañé y vestí, por ultimo ordené unas cosas en mi habitación y salí de la casa.

- Ya. Un chico responsable. -reí-

- No te burles.

- Digo la verdad. ¿Por qué estás alejado de ellos?

- Oh, problemas. Digamos que no fui un chico bueno.

- Oh, Puedo preguntar, ¿Qué hiciste?

- Algo muy feo. Bueno, no tanto. Pero me culpo por ello.

- Ya, ¿Puedo saber?

- Aún no linda. Aún no me siento preparado.

- Ok. ¿Debo tener miedo?

- Claro que no. Eso fue algo que nadie esperaba, ni yo.

- Bien -suspiré sonriendo.


Luego de comer, el me abrazó y nos quedamos bastante rato viendo a las personas pasar. Reímos a carcajadas cuando vimos a dos niños pelear por unas patatas. El me levantó y me hizo correr hasta el agua. Me solté y solo jugamos en la orilla mojando nuestros pies.

Grité riendo cuando me cargó como si fuese un costal. Traté de que me bajara, pero solo logré que el cayera y me tirara a mí. Cuando me levanté, lo miré mal. Rió y comenzó a correr hasta la orilla nuevamente. Lo alcancé y le pegué en su espalda.

Amarré mi cabello en una cebolla en lo alto de mi cabeza y torcí mi camisa para que el exceso de agua saliera. Reímos, el tomó mi mano y comenzamos a caminar hasta la acera. Estaba a casi medio kilometro de la orilla del mar.


Era una distancia considerable.


Corrimos un poco y luego, caminamos tranquilos por la acera. Sonreía a algunas personas que me miraban. Caminamos mucho hasta llegar al estacionamiento. Lo miré divertida al ver su vieja camioneta Ford estacionada a solo unos metros de nosotros.


- Agradece linda.

- ¿Por qué?

- Porque, si hubiese traído el Mustang tu tendrías que haberte ido sobre la manta que no te gusta.

- ¿La que es incomoda?

- Exacto.

- Ya -reí- Está bien, en esta hay más espacio.

- Exacto.


El abrió la puerta y subí, rodeó el auto y subió luego también. La encendió y comenzó a manejar poco después.


- Es linda -sonreí observando la camioneta por dentro.

- Gracias, está algo vieja, pero me gusta mucho. Es clásica.

- Ya lo creo.


Reí y me puse de espaldas a la puerta apoyándome en ella. Extendí mis piernas y dejé mis pies sobre las piernas de él. Me miró y sonrió, sonreí y me dediqué a mirar las calles por donde él iba.


Estuvimos hablando mucho. Me quedé en silencio cuando llegamos a un gran portón negro que al frente decía Carousel Park. Lo miré, el estaba totalmente serio. Solo saludó al señor que estaba de guardia y él le abrió el portón. Luego de entrar, manejó por una larga calle con arboles haciendo techo en lo alto.


- Este parque pertenece a mi padre.


Me quedé sorprendida al escucharlo.

Love, Capitulo 19.


Love.

Capitulo 19.


Habían pasado ya tres días desde la gran discusión con Nick y con papá. No estaba bien. Bueno, me sentía un poco mal, pero trataba de estar bien.

Nick no había llamado, y yo tampoco lo haría. Era simple orgullo. De ambos. Esos últimos días, comenzaba a creer que era un ermitaño, no había salido de mi habitación casi nunca. Prácticamente no había comido nada en ese tiempo. Y no era porque estuviera deprimida llorando en la cama como cualquier chica.


No, mi problema era con mi padre. Todos los días, desde la mañana, esa mujer estaba en casa. Aunque él estuviera ausente, ella pasaba ahí. ¿Qué hacia? Ni idea, pero ella pasaba cada maldito día ahí. Y eso no me gustaba. Una cosa era que estuviera con ella de novios. Y otra demasiado diferente era que viviera ahí.

Simplemente detestaba eso.

Suspiré observándome en mi espejo. Amarré mi cabello y solo me puse polvo como maquillaje. No tenía ganas de nada. Metí mi teléfono en el bolsillo trasero de mi pantalón y un par de dólares. Salí de mi habitación y bajé la escalera furiosa al oír la voz de mi padre y ‘esa' Catherine.


No lo miré pero ellos me detuvieron.


- ______ -llamó mi padre-

- ¿Qué? -dije fría-

- ¿Adónde vas?

- Al lugar donde tu hijo hará un juego mega importante. Del cual tú, te has olvidado.


Sonreí hipócritamente y salí de casa. La preparatoria de Nathan quedaba a dos kilómetros, quería caminar y distraerme así que iría caminando hasta allá. Mientras caminaba le sonreía a algunas personas.

Al final de caminar, pensar y cruzar calles llegué a la gran preparatoria. Había mucha gente y todos se veían emocionados. Alcancé a ver a Nathan con un grupo de amigos, todos llevaban sus uniformes. Sonreí cuando él comenzó a gritarme llamando mi atención. Me acerqué a él y no dudó en pasar un brazo alrededor de mis hombros.


- Muy bien chicos, ella es mi hermana, ______. Hermana, ellos son mis amigos.

- Es un gusto conocerlos chicos. -sonreí-

- Lo mismo decimos hermosa.  Lástima que tengas novio -dijo riendo uno-

- Oh.

- Nathan nos habló de ti -contestó otro-

- Espero que de buena manera.

- Vaya que si, y no se equivocó en nada, eh.


Reí, el capitán de su equipo les habló. Era un chico más grande. Me despedí de ellos, y me dirigí a la gran entrada donde cancelé un dólar para poder entrar. Compré una soda y me dirigí a las bancas.

El sol no quemaba ese día. Si no, que calentaba a medias. Era un lindo día después de todo. Me senté en las bancas del medio. Era un buen lugar. Me dediqué a ver a las personas, chicos y chicas, situarse en cualquier lugar. Ya había vivido todo esos alborotos de juegos y amigos.

Me levanté llamando la atención de Tom el cual había llegado con su novia. El me sonrió y al llegar se sentó a mi lado. Danny, su novia, me saludó. Ya la conocía. Hace dos días había salido con ellos.


- ¿Y Nick? - Dijo luego de ayudar a Danny con el Pop Corn que llevaba-

- Oh, no creo que venga.

- ¿Por qué? Ustedes nunca se despegan.

- Simplemente no creo que venga, ya cállate.

- Uh, está bien Señorita Delicadeza.

- Eres un... Agh.

- Ya ______. Cálmate y disfruta del juego.

- Si.


Me levanté gritando como loca al lado de Danny cuando los jugadores salieron y entre ellos Nathan. El equipo de porristas comenzó a realizar la típica coreografía, minutos después el juego comenzó y estuvimos atentos a todos los movimientos de los jugadores.

Todo iba perfecto. Ninguno de los dos equipos llevaba alguna carrera. Algo extraño, pero cierto. Me distraje un momento viendo a todos lados y alcancé a ver a Nick caminando y luego subiendo gradas para llegar a nosotros. El sabía sobre ese juego, pero había pensado que no llegaría. Tom sonrió al verlo y se saludaron, el se sentó a mi lado y lo miré.


- Nick. -susurré-

- Shh... Vine, es lo importante.


Se acercó a mí y besó mi mejilla. Sonreí y lo abrasé besando sus labios rápidamente. Luego nos concentramos en el juego de Nathan.


~~~~~


Nick tomó mi mano cuando salíamos de las localidades. El juego de Nathan había terminado y ellos habían ganado por una carrera más. Tom caminaba delante de nosotros con Danny.


- Pensé que no vendrías.

- Claro que sí. Tu hermano quería que yo viniera, ¿Lo recuerdas?

- Si -reí- Ya que.

- ¿Y tu padre? ¿Por qué no vino?

- No quiero hablar de eso ahora. No.

- Está bien linda -besó mi frente-


Nos despedimos de Tom y Danny. Ellos se irían caminando. Nathan regresaría a casa con sus amigos ya que el así lo había pedido. Y Nick y yo, iríamos a almorzar


- Lo siento Nick


Susurré cuando caminábamos calle abajo hasta su Mustang, reí y me acerqué a besar su mejilla rápidamente. Caminamos lento y sonriendo.


- No te preocupes hermosa.

- Tú tenías razón.

- ¿Has hablado con tu padre?

- No, tengo tres días sin hablar con él. Pero en el fondo, quiero hacerlo.

- ¿Por qué no lo haces?

- Orgullo Nick -susurré- El... Hizo esto el día que peleamos -bajé un poco la manga de mi camisa dejando ver el pequeño morete-

- ¿Qué te hizo linda? -dijo preocupado-

- Solo me tomó del brazo. Nada más.

- Dios, ¿Te duele? -Presionó un poco-

- No. Ya no.

- Dios linda. Lo siento, no quise dejarte estos días.

- Ya Nick. Olvidémoslo.

- Si, eso haremos.


Reí cuando me abrazó dejándome frente a él, pero de espaldas a la calle.  Besó mis labios y reí ya que no podía caminar bien por su distracción.


- Te amo niña.

Love, Capitulo 18.


Love.

Capitulo 18.


Abrí mis ojos lentamente. Me topé con la terrible luz del sol entrando por la gran ventana. Parecía que me dejaría ciega. Me moví un poco y sentí la cama vacía. Todo estaba en completo silencio. Me levanté lentamente y miré la camisa de Nick y luego la mía.

Era mejor la de Nick. Me la puse en tiempo record y me sonrojé al ver mis panties en el suelo. Las recogí poniéndomelas y reí suavemente. Suspiré y amarré mi cabello en forma de cebolla. Fruncí mi ceño y salí de la habitación.

¿Era normal sentirse cansada y un poco rara? Bueno, no sé. Así me sentía yo. Bajé las escaleras y caminé directo a la cocina. Nada, miré a la sala y nada tampoco. Negué y me mojé mi cara en el lavabo, cerré mis ojos durante unos segundos y luego recordé el jardín.


Caminé rápido hasta ahí y abrí. No se veía nadie. Miré el pequeño sendero a la playa. Sonreí al ver el cuerpo de Nick al final de este. Comencé a caminar despacio y me di cuenta de que hablaba por teléfono. Tuve un poco más de cuidado y me fui acercando a él. Solo puse atención a lo que hablaba.


- No mamá. Claro que no. Que Kevin y Joe digan eso no quiere decir que sea verdad, sabes que no. No soy así. No voy a cometer el mismo error. Sé perfectamente que tengo que ir... También, mamá. Eso es lógico, puedo pagarme el pasaje ida y vuelta. Que papá tenga millones y no quiera pagarme un simple viaje no es mi problema.


Suspiró.


- Ya, veré si voy la próxima semana, o dentro de dos quizás. Pero iré no lo dudes... Am, ¿Qué vaya a Los Ángeles? Lo dudo, pues no lo sé. Debe preguntar primero. Si mamá, solo es una chica adolescente como yo. Ya lo sé. Ya que, nos veremos pronto, ¿Si madre? Ok. Saludé a Alessandra y a Rosemary. A esta ultima especialmente -rió- Cuídate, Te quiero.


Me quedé callada y el terminó de hablar. Cuando se giró, se asustó al verme ahí. Le sonreí y me acerqué a él, lo abrasé y besé sus labios delicadamente. Reí cuando rodeó mi cintura y me elevó del suelo un poco.


- ¿Cómo amaneció la linda niña de Rizos Rosa?

- Oh Bien. Muy bien, niño.

- Ya, me alegro. Solo espero que tu padre no mande a matarme.

- Eso no. Porque él sabe que sería mucho -besé su mejilla- ¿Hablabas con tu madre?

- Eh, si. Es como todas, siempre se preocupa.

- ¿Irás a Los Úngeles?

- Sí, creo que iré la semana que viene.

- Oh ya. -sonreí-

- ¿No quieres venir conmigo?

- Nick...

- No será ningún problema, mamá quiere conocerte, es más, me dijo que te llevara.

- Oh Nick, debo pedir permiso -suspiré- Dudo que mi padre me deje.

-rió- Bueno, tienes dos semanas para pedir permiso.

- ¿Cómo así?

- Bien, yo iré la semana que viene y volveré a ir para que vayas tú.

- No Nick. Es demasiado. Ve tú si quieres.

- No importa linda. Yo pagaré nuestro viaje.

- Nick no. Eso no. Yo le diré a mi padre.

- No hermosa. Tengo suficiente como para pagar hasta cuatro viajes.

- Eres un presumido.

- Solo contigo cariño.


Reí fuerte cuando me cargó y comenzó a dar vueltas conmigo, se mareó y paró dejándome a mí en la arena. Me acosté esperando que todo dejara de dar vueltas. Era divertido. Cuando nos levantamos, subimos el sendero corriendo hasta llegar a la casa. Cuando llegamos a la casa, me empujó suavemente contra una pared.

Me besó con un poco de descontrol. Reí al separarnos, volví a besarlo y minutos después estábamos en la cocina, planeando un buen desayuno, el cual, terminé haciendo yo mientras él me interrumpía con besos y bromas a cada momento.

Al final, no desayunamos por estar jugando.


~~~~~


Nick se estacionó en la esquina debajo de mi casa. Suspiré y lo miré sonriente. Reímos y miré al frente. Me quedé callada al ver a una mujer bajarse de un auto negro y algo, lujoso. Fruncí mi ceño y centré mi vista en ella, estaba contenta y se veía radiante. Me sorprendí al darme cuenta de que era la famosa Catherine.

El día anterior tenía el cabello rubio. Al parecer ahora estaba teñido en castaño claro. Entró a casa y miré a Nick, el estaba serio.


- ¿Ves? -susurré-

- Solo cálmate ______.

- ¿Cómo quieres que me calme? Esa mujer entra y sale de casa como...

- Ya, solo dale tiempo a tu padre.

- Nick...

- Hazme caso, luego verás que tengo razón.

- ¡No Nicholas! ¡No puedo hacer eso! Es mi padre, y ODIO que tenga a esa mujer, ¿Lo entiendes? Odio eso.

- ______, cálmate, así como tú me tienes a mí, el necesita a alguien.

- No Nick. Esto no debe ser así.

- Pues entonces, si no es así, sal de mi auto y enfréntalo tu sola.

- ¡Perfecto! Eso haré, y verás como yo tendré razón.

- Si, vamos, ve y reclámale a tu padre. A ver si te va bien.

- Eres un idiota.

- Solo vete ______. Tú eres una caprichosa.

- Estúpido.


Lo miré mal y me bajé rápido del auto. Comencé a correr hasta casa y entré furiosa. Grité cuando pateé una pequeña pieza de unos juegos de colección de Nathan. El siempre sería un niño pequeño. Llegué a la sala y me encontré con esa mujer y con mi padre.


- ¿De dónde vienes ______?

- De un lugar donde no te importa saber.

- ¡¡______!!

- ¡¡Papá!! -grité retándolo.

- Ya basta ______, no seguirás así.

- ¿Por qué lo dices? Ya ni sabes cómo me comporto.

- ______.

- No padre. Ya no sabes ni lo que hago.

- No me hables así.

- No te hablo mal. Te digo la verdad. No sabes que Tom tiene novia, ni que Nathan jugará este fin de semana en un partido importante para él y mucho menos lo que yo hago.

- ______ -dijo sorprendido, el no sabía nada de eso-

- No me hables. No sabes nada de eso, por estar metido con esta mujer. Si tanto quieres estar con ella. Por favor no lo hagas en esta casa. Ten un poco de respeto.

- Cállate ______.

- ¡No me voy a quedar callada! Es la verdad. ¡Pareces un maldito adolescente!


Grité furiosa y el tomó mi brazo izquierdo bruscamente, me dolió demasiado pero él me miró a los ojos furioso. Mis ojos se pusieron vidriosos y lo obligué a soltarme. Corrí escaleras arriba y me encerré en mi habitación.


Me tiré en la cama y grité en mi almohada llorando sin control.

Love, Capitulo 17.


Love.

Capitulo 17.


Sonreí al entrar a casa de Nick. El siempre se emocionaba cuando iba y me quedaba a dormir ahí. Ya que siempre nos la pasábamos jugando y bromeando entre nosotros. Dejé mi bolso en el sofá de la sala y lo seguí a la cocina.

Me apoyé en el desayunador y lo observé sacar dos 7Up de la nevera en botellas de vidrio. Tomé una y poco después caímos sentados en el sofá con una bolsa de Cheetos, reí y comenzamos a comer en silencio.


- ¿No crees que tu padre estará buscándote?

- No importa Nick. Puede ir a que esa mujer lo consuele.

- ______, no seas así.

- ¿Cómo quieres que sea?

- No lo sé. Más comprensiva.

-¿Comprensiva yo? -Reí- No gracias Nick. No voy a soportar que mi padre haya venido hace casi dos meses y ahora ya tenga una mujer.

- Bueno, tú en menos de un mes ya tenías novio.

- ¿A qué quieres llegar? -Lo miré mal-

- A que deberías de entender a tu padre. Digo, debe de sentirse solo o que se yo.

- Nick.

- Piénsalo ______. Tú tenias a tus hermanos, me tienes a mí. Pero, ¿Y él?

- No tiene a nadie -susurré-

- Exacto. El puede que te tenga a ti y a tus hermanos, Pero, ¿Crees que contigo el podrá hablar lo que quiera?

- No -suspiré- Bueno, si. Tienes razón. Pero, ¿Por qué la lleva a casa así de rápido?

- Bueno, en eso tienes razón. -Suspiró y besó mi cien-

- ¿Ves? Es que no se qué pensar Nick, todo esto es tan... Complicado.

- Lo sé hermosa. Y no te preocupes.


Lo abrasé y besé sus labios. El encendió la televisión y comenzamos a ver un programa de baile y canto. Comimos y tomamos la soda de lo más tranquilos. Cuando terminamos, solo me recosté en su pecho a seguir viendo la pantalla, pero sin poner atención.

Solo podía pensar en esa tal Catherine. Papá debía de haberse enamorado rápidamente de ella y seguramente en su trabajo. Desde que había puesto esas oficinas propias de él en el centro de la ciudad de Wilmington él había cambiado.

No sabía si para bien o para mal, el simplemente había cambiado.

Suspiré y miré a Nick. El me vio y sonrió besando mis labios. Estuvimos varios segundos así. Atrapados en ese beso. Hasta que inconscientemente me levanté un poco abrazándolo y profundizando un poco más el beso. Me separé un momento y lo miré. Sonreí abiertamente y volví a besarlo.


Esta vez puso sus manos en mis caderas y me presionó contra el levemente. Reí cuando me giró lentamente en el sofá quedando un poco sobre mí. Se separó, me miró a los ojos y entendí. Solo asentí con la cabeza y el volvió a besarme levantándome de ahí.

Tropezamos con todo cuando íbamos de camino a las escaleras. Reí abiertamente y volví a abrazarlo mientras me sujetaba más fuerte a él. Llegamos a las, no tan largas escaleras y suspiré cuando me cargó. En segundos estábamos en su habitación, me bajó y me separé un instante a mirarlo.

Luego, cuando sentí sus manos en mis caderas y sus labios en mi cuello, cerré mis ojos y me dejé llevar por completo. Quité mis zapatos torpemente y quedé en calcetines. Me levantó un poco y me llevó a la cama donde me sentó en la orilla y el solo se inclinó un poco y besó mis mejillas y mis labios.


Sin querer mis manos se situaron en el inicio de su camiseta. Se la quité con su ayuda y suspiré cuando se acercó a mí y me besó nuevamente. Eso de suspirar a cada momento se me estaba haciendo muy común. Bueno, la situación lo merecía. Tuvo cuidado y paciencia, sus manos acariciaron mis caderas, cintura y sentí como subieron un poco más arriba y mi camisa de un solo hombro desapareció en cuestión de segundos.

No me sentí mal, ya que él me había visto con bikinis, y un brassier no era nada de otro mundo.


¿O sí? Bueno, no importa, lo miré, lo besé y sonreí cuando me recostó en la cama. Sentí como comenzó a desabotonar mi short. En cuestión de segundos también había desaparecido.

Dirigí torpemente mis manos hasta sus shorts de baño. El los quitó, pasó un brazo alrededor de mi cintura, una delgada cintura, una que cuidaba mucho últimamente. Me recostó sobre las almohadas y un pequeño gemido involuntario salió de mis labios.

Nick sonrió y comenzó a besar mi abdomen hasta llegar a mi clavícula donde apartó un poco la tira negra de mi brassier. Me besó desde ahí hasta llegar a mis labios, donde nos entretuvimos un poco. Gemí nuevamente, pero esta vez fue algo más que un gemido. Me encantó hacerlo.


Las manos de él, estaban sobre mis muslos. Y se dirigieron a mi feminidad. Abrí mis ojos y lo miré, el me sonrió y besó nuevamente. Quitó mi brassier con cuidado y suspiré nerviosa. Otro suspiro. Besó mi cuello y bajó lentamente hasta mis senos. Los besó delicadamente como si fueran a romperse.


Todo eso era totalmente nuevo para mí. Me sentía tímida, nerviosa pero a la vez encantada de estar haciendo eso. Besé sus labios cuando sentí como bajó el pequeño pantie negro de algodón. Todo se estaba volviendo más intenso. Me miró a los ojos tratando de transmitirme confianza.

Sonreí y besé su nariz ligeramente. Luego lo observé quitar su bóxer negro con dos líneas grises. Cerré mis ojos y volví a abrirlos al sentir sus manos sobre mi cuello tratando de no poderme nerviosa. Me besó y sonreí un poco. Me acomodó nuevamente en la cama y lo abrasé.


- ¿Estás segura linda? -Susurró en mi oído-

- Totalmente -susurré igual-

- No quiero cometer un error. -Susurró y besó mi cuello-

- No lo harás niño -reí suavemente-


Tiré mi cabeza hacia atrás ahogando un grito cuando sentí como entró lentamente. Mis ojos se llenaron de lagrimas y me quedé unos momentos así mientras el susurraba palabras de aliento y acariciaba mi cintura.

Se movió un poco, y el dolor fue menos. En menos de cinco minutos el dolor había desparecido, y en su lugar, me sentía como si tuviese fiebre o algo parecido. Besé su mejilla derecha y un gemido se escapó de mis labios. Lo solté y dejé que se moviera con tranquilidad.


No podía evitar gemir y besar sus labios o acariciar sus hombros y espalda. Después de largos minutos, y con nuestra respiración agitada, sentí una corriente que me estremeció completa. Gemí más fuerte y me arqueé un poco cerrando mis ojos. Finalmente sentí como algo se acumuló en mi vientre y como si mi cuerpo estallara en miles de pedacitos. Grité ahogadamente y me dejé caer en la cama. El hizo lo mismo, solo que tardó unos segundos más.

Se acostó a mi lado y me atrajo a él. Gemí suavemente y lo abrasé fuerte. Besó mi cien y yo su cuello. Me quedé así, quieta y en silencio, solo escuchando nuestras respiraciones. El se levantó un poco y tomó el edredón verde limón y nos tapó a ambos. Lo abrasé un poco más fuerte y suspiré.


- Duerme tranquila linda.

- Gracias -me estiré y le di un suave beso en sus labios-

- Solo duerme hermosa.


Me sonrió y acomodé mi cabeza sobre su pecho. Miré hacia la ventana de desde donde podía ver unos árboles y como se agitaban un poco. Cerré mis ojos, y caí en un profundo sueño.

Tan cómodo y hermoso. Que a la mañana siguiente, desperté más feliz que nunca.

Love, Capitulo 16.


Love.

Capitulo 16.


- ¡Vamos Nathan! -grité cuando ya se había tardado-

- Tu eres una impaciente ______ -dijo bajando las escaleras con unos shorts de baño y sin camisa-

- ¿Vas a conquistar chicas o a jugar?

- Las dos cosas -sonrió viendo su abdomen bien formado-

- Juegas mucho eh -dije tocando uno de sus brazos con bíceps-

- Si. Sabes que me encanta jugar.

- Ya casi tienes cuerpo de chico de diecisiete.

- Si ______, gracias. Y tú, ¿Ese bikini?

- Oh no empieces, pareces ya Tom.

- Solo digo.

- Agh.


Caminé hasta la entrada y sonreí al observarme. No tenía nada de malo de mostrar mi bikini y una linda camisa sobre él. Le sonreí a Nat y salimos de casa, ambos, colocándonos las gafas.

El llevaba su bola de beisbol en la mano. Caminamos calle abajo. Íbamos descalzos por lo cual reíamos. Cuando llegamos a la playa, decidí comprar una malteada y la tomé hasta llegar a un espacio libre donde pudiéramos jugar.

Solo se trababa de tomar la bola entre nosotros. Reíamos y hablábamos mientras jugábamos.


- Hey Nathan.

- ¿Qué?

- ¿Tienes novia?

- No. Bueno, no enserio.

- ¿Te gusta alguna chica? Puedes confiar en mí.

- Si, me gusta una, es un año menor que yo.

- Aw, que tierno -reí-

- No te burles.

- No me burlo.

- Hey ______, ¿Tienes alguna idea de lo que le pasa a papá?

- Nada Nathan -mentí-

- Es que no sé. No llega a casa algunas veces, ya no habla con nosotros y las cenas en familia, se han perdido.

- No lo sé Nathan. Papá ha cambiado mucho últimamente, simplemente ignóralo, tal vez así se da cuenta.

- Eso creo.


Seguimos jugando y comencé a pensar en mi padre. Que tenía una mujer, eso era seguro. ¿Qué se descuidara de nosotros? Eso me enfurecía. Sonreí al ver a Nick caminar por la acera de arriba con una cerveza en la mano mientras hablaba por teléfono.

Me hizo una seña de espera y se quedó hablando, miré a Nathan el cual me hacia burla. Nick llegó minutos después y me besó, luego saludó a Nathan y comenzaron a jugar entre ellos mientras yo estaba sentada en la arena observándolos.

Un par de chicos pasaron frente a mí y comenzaron a molestarme. O a decirme cosas. Le sonreí hipócritamente y les saqué mi dedo medio, ellos se sorprendieron y siguieron caminando, miré a Nick y me sonrió. Siguieron jugando mientras yo observaba toda la playa.

Llevábamos una vida, completamente normal.


~~~~~


Eso de entrar a casa a escondidas se me estaba haciendo normal. Eran las seis de la mañana, un día sábado y seguramente todos dormidos. Como no llevaba zapatos solo el bikini del día anterior no hacia mayor ruido.

Tenía sed, así que decidí entrar a la cocina. Fue un gran error, ya que grité asustada cuando lo hice.

Una mujer, casi vestida, de cabello rubio largo y cuerpo esbelto estaba cocinando algo. Ella me miró y sonrió. Yo fruncí mi ceño y segundos después mi padre apareció con shorts de pijama y sin camisa. Mi padre estaba joven y siempre hacia ejercicio, tenia buen cuerpo después de todo.


- ¿Quién es ella? -pregunté furiosa-

- Es...

- ¿Tu amante? Pero claro que si, ¿No?

- ______, solo...

- No me digas nada, eres un...

- No te atrevas a ofenderme.

- No lo haré porque eres mi padre. ¡Mamá murió hace un año y tú ya traes a una cualquiera a casa!

- ______ -ahora estaba furioso-

- ¡No papá! Me das vergüenza. Y encima, la dejas andar vestida en apenas ropa interior en la casa. ¡En NUESTRA casa!

- Solo cállate ______.

- No me hables padre. Eres un maldito padre.


Dije lo ultimo llorando y corrí a subir las escaleras rápido. Entré a mi habitación y cerré fuerte. Entré a mi armario y busqué ropa lo más rápido que pude. Entré a mi baño y me bañé en tiempo record. Cuando terminé, me cambié y salí amarrando mi cabello en un moño bien formado.

Preparé un bolso mediano, metí una camiseta grande y mi cámara Nikon. Mi teléfono, llaves y mi cartera de mano. Miré mi habitación y salí de ahí nuevamente. Bajé las escaleras y oí como mi padre me hablaba.


- ¿Adónde vas?

- Donde no te importa -dije fría-

- ______, ¿Adónde vas vestida así?

- Antes de decirme a mí como vestirme, dile a ella que sepa vestirse.


Lo miré mal y salí de casa. Al llegar a la esquina suspiré y miré a todos lados. Eran casi las seis y media de la mañana. Y aún se miraba solitario todo. Decidí caminar en busca de algo que comer primero. Me sentía furiosa, solo quería distraerme.

No podía molestar a Nick ya que había estado con el todo el día anterior y la noche viendo varias películas de terror. Solo podía ver mis Vans rojos y los calcetines que llevaba. Me sentía cómoda así que solo caminé.

Entré a la pequeña cafetería. La Brolle como se llamaba, estaba abierta desde las cinco de la mañana hasta las diez de la noche. Entré y una señora me sonrió. Pedí un buen desayuno de tocino, huevos revueltos y pan con café.

Me senté en una mesa pegada a la ventana y comí tranquila observando la playa vacía y como algunas personas del servicio comunitario la limpiaban. Todo estaría listo a eso de las ocho de la mañana cuando las personas comenzaban a llegar.


~~~~~


El surf es un deporte solitario, uno en el que los largos intervalos de aburrimiento se solapan con los de actividad frenética, y que te enseña a fluir con la naturaleza, en lugar de luchar contra ella... Se trata de encontrar el equilibrio justo. Al menos eso es lo que cuentan las revistas de surf que algunas veces había leído. Dicen que no existe nada tan emocionante como colarse bajo una enorme ola en forma de tubo y vivir  entre una pared de agua mientras la ola enfila hacia la costa.

Pero Nick no era como la mayoría de esos chavales con la piel curtida y el cabello lleno de trenzas que se pasan todo el santo día, cada día, haciendo surf. Pero Nick no, el lo hace cada cierto tiempo, porque el mundo es realmente ruidoso y cuando estás ahí solo, dice que, deja de serlo. Incluso se es capaz de escuchar su propia respiración. O bueno, es lo que me contaba Nick mientras caminábamos tomados de la mano y al otro lado el llevaba su tabla de surf.


No le había contado nada de lo que me había pasado, ya que no quería molestarlo con eso. El hablaba tranquilamente sobre el surf conmigo. No llevaba camiseta y solo vestía unos short negros de baño.

Llegamos al área donde unos tres chicos practicaban surf. Bajamos el pequeño camino de arena y lo besé antes de que él se fuera a nadar con su tabla. Me senté en la arena y saqué mi teléfono de mi bolso. Lo dejé a un lado y me quedé observando a Nick nadar tratando de encontrar una buena ola.


Lo saludé contenta con mi mano cuando él me miró. Mi teléfono comenzó a sonar y era Tom.


- Hola Thomas -sonreí al contestar.

- ______, ¿Dónde estás?

- En la playa. ¿Por qué?

- No estabas esta mañana. -Suspiró- ¿Estás sola?

- Eh, no. Estoy viendo a Nick practicar surf. Así que no estoy sola.

- Ya -rió y se quedó callado-

- ¿Quién era Tom?

- Oh. Es una amiga de él. Solo eso dijo anoche.

- ¿Anoche?

- Eh sí. Vinieron a cenar. Fue la cena más incomoda de mi vida. No la conocemos ______, no sé qué tipo de mujer es ni nada. Y ella vino queriendo caer bien como si nada.

- Papá está loco.

- Y demasiado. No sabes, Nathan se levantó furioso y tiró su plato en el fregadero cuando papá le dijo que hablara con ella.

- ¿Cómo se llama?

- Catherine.

- Dios. Yo los encontré esta mañana. ¡Ella solo llevaba ropa interior Tom!

- Es nuestra casa, no la de ella.

- Exacto. Lo mismo le dije a papá. Quien sabe que cochinadas habían hecho. Ella preparaba el desayuno, casi desnuda en la cocina.

- Dios. No es fea, ella se ve joven, pero igual no me agrada.

- Tampoco a mi Thomas. Ella no me agrada para nada.

- Papá tiene que pedir nuestra opinión. Si no lo hace, esa mujer lo tiene loco.

- Exacto. Pero papá tiene que ver, lo que está haciendo.


...Minutos después pensaba en lo que Tom había dicho. Papá quizá estaba enamorado, pero no entendía el porqué hacerlo tan rápido. Solo había pasado un año desde la muerte de mi madre y el ya, ya tenía novia. Era increíble.

Mis ojos se llenaron de lágrimas y no pude evitar llorar luego. Escondí mi cara entre mis piernas y luego sentí como Nick llegaba y se sentaba a mi lado.

No me importo que estuviera mojado. Lo abrasé y lloré en su pecho como una niña pequeña. Me sentía tan mal. No quería llegar a casa y hablar con mi padre. No tenía ni la más mínima idea de cómo lo haría.


Solo me aferré al abrazo de Nick y me desahogué en lagrimas.

Love, Capitulo 15. (3/3)


Love.

Capitulo 15.


Habían pasado al menos cinco días desde la pelea con mi padre. Yo llegaba a la hora a casa pero el, llevaba al menos dos noches sin llegar. Se nos hacía muy extraño y eso me estaba enfureciendo ya.

Con Nathan y Tom, todo iba normal. Tom, si, efectivamente tenia novia pero aún no quería presentárnosla. Lo entendía. Y con Nick, pues todo iba excelente también. Me emocionaba pensar que éramos novios y que todo marchaba lento y tranquilo, justo como lo había soñado desde que sabía el significado de novios.


Y esa tarde, no era excepción para salir con él. Iríamos al rio Cape Fear. El conocía un sendero que pocas veces los turistas recorrían. Y bueno iríamos ahí. Sonreí al acomodar mi cabello, lo dejé suelto y miré mi atuendo . Era algo cómodo para ir a caminar. Me senté en el suelo a ponerme mis sandalias y luego me levanté.

Metí mi teléfono en el bolsillo de mi short y las llaves también. Tomé una pañoleta y la até en mi cabeza como forma de diadema. Quedó un moño formado arriba. Se veía lindo. Salí de mi habitación y bajé las escaleras. Me despedí de Tom el cual hablaba por teléfono y salí de casa. La brisa golpeó mi cabello.


Sonreí y caminé hasta la esquina. No llevar nada en las manos me hacía sentir libre. Me quedé unos minutos esperando ahí y poco después alcancé a ver el Mustang de Nick que venía hacia mí. Se estacionó y subí, me incliné a besarlo y él comenzó a manejar nuevamente.


- ¿Iremos a caminar? -sonreí-

- Ni te imaginas linda -sonrió-

- Bien, espero que valga la pena.

- Ya verás que si hermosa.


Reí y me dediqué a encender la radio y buscar alguna emisora entretenida. Al final, opté por dejar algo de música clásica.


~~~~~


Reí mientras bajaba del auto y lo rodeé llegando al lado de Nick. El sacó una bolsa de cartoncillo sencillo y le sonreí. Dejaría el auto en medio de dos grandes árboles. Según él, por ahí vivían un par de amigos que seguramente cuando vieran el auto estarían pendientes.

Caminé detrás de él. Entramos a un angosto camino. Solo nos rodeaban arboles. Era algo, muy tranquilo. Reí al verlo saltar desde una roca a otra cuando llegamos a una separación en la tierra.


El extendió su mano para ayudarme, sonreí y acepté su ayuda.

Suspiré y seguimos caminando. Hablábamos sobre tantas cosas. Cualquier idea que llegara a nuestra mente era tema de conversación. A nuestro lado inicio un rio delgado que pronto se hizo más ancho, era muy lindo. Suspiré y me apresuré más al darme cuenta de que Nick iba más adelante.


El giró a ver y sonrió.


- Nick, ¿Cuánto falta?

- Poco ______. No querrás quedarte a mitad de camino.

- No, Claro que no. Pero ya caminamos casi media hora.

- ¿Nunca habías caminado así?

- ¿La verdad? No.

- ¿Cómo que no? ¿Nunca fuiste de caminata o algo?

- Claro que sí. Cuando iba a primaria, hubo una excursión y nos llevaron a... ¿Conoces el Big Ben?

- ¿Quién no ha oído hablar sobre él? -rió-

- No te burles, eh. Pues fuimos ahí y adivina que.

- ¿Qué?

- Me perdí. Estuve casi dos horas perdida, es un gran lugar, eh. Pero ya que, el problema fue que me perdí.

- ¿No te regañaron?

- Oh, claro que sí. Mamá no me dejó ver televisión durante una semana. Me separé de mi maestra y bueno.

- Debes haber sido una niña muy inquieta.

- No sabes. Siempre estaba tirando las cosas de casa. Tom era un hermano que trataba de evitar eso. Y cuando yo rompía las cosas lo culpaba a él y él se quedaba sin salidas con los amigos de la misma cuadra por mucho tiempo.

- Pobre, todo por ti.

- Lo sé. Ya que, ahora soy yo la que trata de que no lo castiguen, de alguna manera, remedio sus castigos.

- Ya. Al menos tratas de compensarlo -rió-

- Claro que sí.


Caminamos un poco más y me sorprendí al llegar a una gran laguna de agua completamente clara. No había cascada ni nada, pero se notaba que era lo suficientemente grande y profunda como para nadar, era lindo.

Nick me sonrió y me esperó. El caminó ahora era más ancho, tomó mi mano y llegamos hasta un sitio donde había grama. Era pequeño pero suficiente para los dos. Colocó la bolsa de cartoncillo en el suelo y sacó una manta negra de ahí.


- ¿Ves? Yo no soy como los demás chicos.

- Traes una manta negra en lugar de una cuadriculada. Me gusta -reí-

- Igual te hubiese gustado si traía una fucsia.

- ¿Qué? Agh, ese color, da asco.

- ¿No te gusta? -rió-

- Claro que no. Prefiero colores pasteles.

- Vaya ______ cada día me sorprendes más y me gustas más.

- Gracias.


Reímos y el se acomodó sus shorts antes de sentarse. Nunca entendería porque los hombres hacían eso. Me senté a su lado y sonreí al ver que sacaba unos recipientes con ensalada y trocitos de pan con ajo.

Los servimos en otros dos recipientes más pequeños y grité emocionada al ver aderezo césar. Lo mezcle con mi ensalada y los trocitos de pan. Luego, el guardo todo lo que habíamos desocupado y el espacio quedaba libre para nosotros dos. Suspiré y comencé a comer con mi tenedor plástico.


- ¿Cómo sabes de este lugar?

- Un día. No te molestes, traje a mi primera novia a pasear y descubrí este lugar.

- ¿Solo la has traído a ella?

- Eh, si. ¿Por qué?

- Porque entonces es un honor. Eso dice que tienes buenos recuerdos de este lugar.

- Sí, tengo buenos recuerdos de acá.

- Me lo imagino -sonreí- ¿Cuántos años tenias?

- Quince. -sonrió-

- ¿Cuánto duraron?

- Oh, bueno, hasta el año pasado -miró a otro lado- Ella murió.

- Oh Nick, lo siento. No quise...

- Ya, pero pasó, ¿Si? Son solo recuerdos.

- Ok. -Suspiré- No sabía. Lo siento.

- Ya ______.

- Si.


Me dediqué a comer mi ensalada mientras observaba a mí alrededor. Era un lugar muy grande. Al otro lado del río, iniciaba una gran roca que debía llegar por lo menos a los diez metros. Comí rápido, no tuve idea del porque pero terminé mi comida rápido.

Me levanté y dejé el recipiente tirado. Me quité mis sandalias y caminé lentamente hasta una roca alta. Miré a Nick y lo saludé sonriente. Luego me tiré y en segundos sentí el agua fresca apoderarse de mi cuerpo y sentidos.


Salí a floté y acomodé mi cabello en un moño sencillo con un hule elástico que llevaba en mi mano. Miré a Nick, le sonreí y el hizo lo mismo. Comencé a nadar tranquila. Era tan relajante estar ahí. Cuando volví a mirar hacia donde Nick había estado, ya no estaba ahí.

Grité de sorpresa al sentir como cayó cerca de mí. Reí cuando me tomó de la cintura y besó mi cuello. Me separé un poco y me dediqué a nadar hasta una roca debajo del agua, me senté ahí y el agua me llegaba al cuello.


- No sabía que podías nadar.

- Hay muchas cosas que no sabes de mi Nick. Es tu deber descubrirlas.

- Ya lo veo Niña Bennett.

- Entonces... -sonreí-

- Entonces, ven acá.


Jaló mi mano y reí. Me abrazo y besó mis labios. Le devolví el beso rápidamente e inconscientemente rodeé sus caderas con mis piernas. Besé su barbilla, labios, mejillas y por ultimo su nariz.

Lo miré a los ojos y suspiré cuando capturó mis labios en un beso apasionado. Reí suavemente y le seguí el pequeño juego. Sentí sus manos acariciar mi espalda un poco descubierta por mi camisa.

Mordí un poco su labio y por ultimo lo abrasé más fuerte inclinándome un poco para poder besarlo. Me sentó en la roca, de la cual me había levantado hace poco. Sentí como de mi cintura, bajó a mis piernas y las acarició suavemente. Reí y acaricié su abdomen, y cuando volvió a besarme y sentí sus manos de nuevo en mi cintura algo me despertó y me separé de él.


- Nick.

- ¿Si? -Susurró mientras besaba mi cara-

- Creo, esto no está bien. Quisiera hacerlo, no estoy lista. -Susurré bajando mi mirada-

- Oh linda -se separó luego de besar mis labios-

- Si.

- Está bien. Si no quieres lo entiendo. Y cuando estés lista, no quiero que sea algo horrible para ti, ¿Si? -acarició mi mejilla

- Si -sonreí y lo miré a los ojos- Gracias.

- De nada preciosa. Ahora, vamos a nadar.


Tomó mi mano entrelazando nuestros dedos y me jaló, reí y lo seguí nadando un poco. Era tan divertido pasar tiempo con él.


~~~~~


Entré a casa con el mayor cuidado posible. Corrí hasta las escaleras y cuando iba subiendo escuché la voz de mi padre. Eran casi las siete de la noche y los chicos seguramente estarían encerrados jugando con su Wii.

Bajé lentamente y me apoyé un poco en la baranda hecha de madera de pino y escuché atentamente.


- Si, te veo esta noche. No te preocupes. -se quedó callado- Si querida. Sabes que si hermosa, ahí estaré, yo llevaré la cena. Nos vemos. Te Quiero.


Me sorprendí y él en ese momento apareció. Se asustó al verme escuchando lo que hablaba. Trató de hablarme, pero corrí escaleras arriba y cerré de un fuerte portazo mi puerta cerrándola con llave. Oí sus pasos en el pasillo y poco después tocaba la puerta.


- ______, hija. Abre por favor.

- ¡Solo vete! ¡Vete de acá! ¡Vete con ella! -Grité al borde del llanto-

- Mi niña...

- ¡No me llames así! ¡Vete!


No dijo nada más. Me tiré en la cama y comencé a llorar. Lo sabía, papá seguramente tenía una mujer escondida.

 

 

******

 

 

¡Hola Hola!

¿Como están? ¿Bien?

Jajaja, espero que si. Ya que, si se dieron cuenta, ayer solo subí un capitulo. Si, se que habia dicho que era maratón, pero accidentalmente no subí estos otros capitulos. Dije que serian cuatro, hoy subi tres y ayer uno, son cuatro, asi que estamos completos.

Y además, subí hoy, Jueves, el cual es dia de 'No subir' porque mañana voy para lo de mi abuela y no hay internet. Molesta, pero bueno. Asi que, subiré hasta el lunes, ¿Ok?

Espero que entiendan, y eso. Debo irme, tengo muchisimas tareas que hacer. Cuidense un montón.

Las Quiero, Bye.

Love, Capitulo 14. (2/3)


Love.

Capitulo 14.


Abrí mis ojos quejándome un poco. La luz del sol entraba completamente en la habitación y me daba exactamente en cara. Me moví un poco y noté que estaba sola en la cama. Me senté con cuidado y acomodé la camisa de Jeans que pertenecía a Nick.

Fruncí mi ceño y cuando me aseguré de que no había nadie en la habitación, volví a acostarme y abrasé una almohada grande y blanca. El edredón lo tenía hasta mi cintura. Me asusté cuando sentí el peso de alguien más en mi cama. Me giré rápido y sonreí al ver a Nick.

Ahora llevaba camisa.


- ¿Qué hora es? -susurré-

- Son casi las ocho.

- Dios, ¿Cómo soportas este sol?

- Costumbre. ¿Quieres desayunar?

- Eh. No gracias. No tengo apetito.

- Te vas a desnutrir niña.

- No tengo hambre niño.

- Bien.


Reí cuando caminó por la cama hasta sentarse a mi lado. Lo abrasé y nos quedamos así unos minutos. Levanté mi cabeza y lo besé, reímos y me quedé observando hacia la ventana.


- ______.

- ¿Si?

- ¿Puedo tomarte una foto? -Levantó mi cámara-

- ¡Nick! -grité sorprendida-

- Perdón por invadir tu espacio. Pero quiero una foto tuya, vas y la revelas y luego me la das, ¿Si?

- Solo si me llevas a ver la playa.

- suspiró- Está bien. Iremos a la playa.


Me levanté emocionada. Debajo de la camisa solo llevaba mi bikini de dos piezas. Me pare justo frente a una pared y Nicholas se levantó. Posé para la fotografía y el sonrió al verla en la pequeña pantallita de la cámara.

Me acerqué a él y miré la fotografía . Me encantó. Me puse de puntillas y lo besé.


- Ahora vamos a la playa.


Tomó mi mano y salimos de la habitación.

Suspiré y regresé al pasado. Cuando tenía siete años. Mi madre insistió en llevarnos a la playa. La Woolacombe era una playa gigante y totalmente hermosa. Es una de las mejores diez playas del mundo. Lástima que la había visitado solo una vez. Reí al salir al pequeño jardín.


Quizá no era jardín. Ya que eran al menos dos metros cuadrados solo de ladrillos quebrados pero bien posicionados en el suelo. Un diseño muy atractivo. Sonreí al ver cómo nos dirigíamos a un sendero de varios escalones hechos con troncos de árbol.

Eran pocos. Llegamos al final y sonreí al ver una puertecilla de hierro forzado. La abrió y pisamos la arena segundos después. Soltó mi mano y comenzó a correr hasta el agua, la cual estaba un poco lejos.


- ¡Ven linda! -gritó riendo-

- Nick. -reí-

- Solo ven ______.


Corrí hasta él y lo abrasé. Reímos y me cargó llevándome hasta el agua. Se mojó sus pantalones y yo di gracias a Dios por llevar un bikini debajo. Me dejó caer y cuando me levanté le pegué en su abdomen. El fingió dolor y fue hasta la orilla donde se sentó fingiendo llanto.


- Nicholas, deja de hacer eso -reí-

- ¡Es que tu... Eres peor que mi madre!

- Deja de compararme con tu madre.

- Tengo razón. Cuando bromeo con ella siempre me pega.

- Pues tiene razón, bobo. Vamos, levántate, tengo hambre.

- ¿No era que no tenias? -me miró raro-

- Solo levántate lindo.

- ¡Me dijiste lindo! -Gritó emocionado y se levantó, comenzó a hacer una baile extraño- ¡Me dijo lindo! ¡Me dijo lindo! ¡Gracias Dios!

- Nicholas, eres un dramático. Solo vámonos.

- Tú me haces actuar así.


Reí sujetándome de él cuándo me abrazó rodeando mi cintura. Abrasé su cuello y cuando me despegó de la arena, besé sus labios. Luego me abrazó por hombros y caminos juntos por el pequeño sendero de regreso a casa.


~~~~~


Suspiré entrando a mi casa. Todo estaba en silencio. Eran las doce del mediodía y Nick y yo habíamos pasado a almorzar por un pequeño Burger King del pueblo. Cerré la puerta y caminé, cuando pasé frente a la sala, me asusté al ver a mi padre ahí. Lo ignoré y pasé de largo. Cuando estaba a punto de subir las escaleras, el habló.


- ¿Dónde pasaste la noche ______?

- ¿Importa? -lo miré desafiante-

- Eres mi hija. Claro que debe importar.

- Pues como soy tu hija y tu eres mi padre, ¿Dónde pasaste tú la noche?

- ______...

- ¿Ves? Pues así como tú no quieres responder, yo tampoco. Ja.


Le sonreí y subí las escaleras rápidamente. Entré a mi habitación cerrando de un portazo. Negué y tiré mi bolso sobre la cama. Me acerqué a mi ventana. Y me senté en el pequeño sofá pegado a ella. Se miraba la gran calle hacia arriba y podía alcanzar a ver la playa hacia abajo.

Me levanté de ahí y me tiré en el suelo con mi MacBook. Comencé a subir las fotografías a una carpeta especial. Sonreí al ver y recordar la foto que me había tomado Nick. Rápidamente me levanté y entré al baño. Cuando salí ya bañada, solo me puse un pantalón entubado negro con algunas roturas en las piernas y solo la parte de arriba de un bikini negro. Mis sandalias de playa rojas y amarré mi cabello en una coleta. Preparé un bolso distinto y metí mi cámara ahí. Poco después salía de casa directo a un lugar donde pudiera revelar esas fotos.


Mientras caminaba calle abajo, me pareció ver a Tom sonriendo con una chica. Me detuve y me quedé observando mejor. Reí emocionada cuando él tomó su mano y comenzaron a caminar en dirección opuesta a mí. Grité asustada al sentir como pellizcaban mi cintura, me giré y era Nathan.


- Ya te diste cuenta -señaló a Tom con un gesto de cabeza-

- ¿Es su novia? -sonreí-

- Eh, creo que sí. Va a la Universidad también.

- Es linda.

- Y muy tranquila, eh.

- ¿La conoces?

- Eh, si. Ayer en la tarde vino a buscarlo y no estaba. Tiene una voz bien tierna.

- ¿Tiernas o chillona?

- Tierna. De verdad. Se ve tranquila. Ya que, luego le preguntamos. ¿Adónde vas?

- Eh, a revelar unas fotos, ¿Quieres ir?

- Solo si me compras una hamburguesa.

-reí- Ok, vamos hermano.


Pasé mi brazo alrededor de sus hombros y el rodeó mi cintura con un brazo igual. Era casi de mi altura y eso me causaba gracia. Caminamos calle abajo hablando sobre su preparatoria, y de cómo le iba con las chicas y el equipo de beisbol.


Nathan era un buen chico. Y me encantaba hablar y bromear con él. Y ese día, caminar abrazados por las calles, me sirvió para ver que el necesitaba hablar con una mujer aunque sea de vez en cuando.

Love, Capitulo 13. (1/3)

 

Love.

Capitulo 13.

 

Levanté mi cabeza cuando Nick entró en una pequeña calle de cemento. Sonreí al ver la pequeña casa frente a nosotros. Lo miré y sonrió tímido. Dejó su auto bien estacionado y luego bajé del auto. Me quedé quieta observando la linda casita.

El tomó mi mano y me hizo caminar hasta la puerta. Me encantó la fachada de la entrada, era realmente acogedor. Y cuando entramos sonreí sorprendida. Todo estaba decorado sencillamente y con colores claros y oscuros, típicos de hombres. Lo miré sonriente y me llevó hasta la sala donde él se sentó y me motivó a que me sentara a su lado.

 

- ¿Te gusta? -Preguntó besando mi mejilla-

- Si, tienes una casa muy, muy linda Nick, ¿Cómo haces?

- Pues una señora y su hija vienen a limpiar y ordenar una vez a la semana.

- Hacen muy bien su trabajo.

- Si, es una casa pequeña después de todo.

- Ya lo creo -reí colocando mi bolso en el sofá-

- Muy bien, vamos a la cocina y comenzamos a hacer esas hamburguesas, mi estomago pide comida ya.

- El mío también -reí-

 

La cocina estaba justo al lado de la sala, lo cual me pareció muy lindo. Me apoyé contra el desayunador y luego de que él se lavara sus manos, yo hice lo mismo. Le ayudé sacando el pan y preparando la lechuga, tomate y ese tipo de cosas mientras el cocinaba bien la carne. Reí cuando dejó la carne cocinando y me abrazó por la cintura besando mi cuello.

Volvió a lo suyo y me centré en lavar bien los tomates y la lechuga, luego en partirla y por ultimo untar el pan de mayonesa y salsa de tomate. El agregó la carne y las terminamos, decidimos no colocarles queso. Sacó de la nevera una cerveza para él y una Pepsi para mí.

Servimos en platos las hamburguesas y agregamos unas papas Lays alrededor de estas. Caminamos hasta sentarnos en el gran sofá curvado y el tomó el control de la televisión encendiéndolo.

 

- Me gusta -señalé el gran modulo de madera frente a nosotros-

- Si, me encantó al momento que lo vi, y ahora está aquí.

- Es varonil y luce muy bien en esta casa.

- Exacto -rió dando un mordisco a su hamburguesa y luego un sorbo a su cerveza-

- ¿Con cuentas te pones mal? -Señalé la cerveza-

- Creo que con unas cinco estoy inconsciente. He tomado dos y me siento igual.

- ¿Sabes tú limite, no?

- Si, nunca he tomado más de cinco. No puedo luego con la resaca.

- Lo imagino. -Reí- Me gusta mucho tu casa Nick. Es pequeña, acogedora y muy rustica.

- Eh sí. Creo que esta sala, la cocina -señaló está al otro lado de la sala- y el baño por allá -señaló un pasillo que iniciaba desde la cocina- ocupan el mayor espacio en la planta baja.

- Oh.

- Si, ese mismo pasillo que te conduce al baño, te lleva a las escaleras y subes solo a un pasillo que tiene dos habitaciones, una a cada lado. Y eso es todo.

- ¿El jardín?

- No es grande. Es como estar en un bosque, hay un pequeñísimo sendero que te lleva a la playa, y ya.

- Oh, es perfecto solo para ti, eh.

- Si, eso creo -rió-

- Eh... Me encanta la cocina- admití- Aquí la sala y ahí la cocina, están juntas y ese desayunador como intermediario me encanta.

- Fue mi madre, eso no estaba ahí, pero ella mandó a ponerlo.

- Tiene buenos gustos.

- Si, y vaya que los tiene -sonrió-

 

Reí y comencé a ver el programa de investigación que había dejado. Comimos tranquilos viendo y hablando sobre el programa, terminé gritándole a la televisión cuando el asesino escapaba frente a los policías. Nick solo reía. Se levantó a dejar los platos al lavatrastos y sacó una cerveza más de la nevera, llegó y se sentó a mi lado.

Me abrazó por los hombros y recosté mi cabeza en su hombro mientras seguía discutiendo enojada sobre el asesino. El solo se limitaba a reír y beber de su cerveza. Minutos después elevé mi mirada y miré su lata de cerveza.

 

- ¿Me das a probar?

- ______.

- Vamos, solo un sorbo.

- No quiero meterte en problemas linda.

- No lo harás. Solo un sorbo, ¿Si?

- ¿Segura?

- Si niño. Solo un sorbo.

- Toma.

 

Tomé la lata y noté que solo tenía la mitad, lo miré sonriente y le di un largo sorbo. Fruncí mi ceño al sentir el sabor amargo pasar por mi garganta. Lo miré de nuevo y el solo sonreía. Volví a tomar otro sorbo y esta vez se sintió menos.

 

- Me gusta -reí-

- Pero, no lo hagas.

- ¿Por qué? No tiene nada de malo.

- ______.

- Soy mayor de edad Nick.

- No cumples los veintiuno todavía.

- Tu tampoco -lo miré seria y di otro sorbo-

- Bien ______, tu lo dijiste.

 

Se levantó y fue a traer otra cerveza, esta vez lo dejé que la bebiera tranquilo y yo terminé de beber la que el me había dado. Vimos el resto del programa y cuando terminó, el comenzó a pasar los canales uno por uno.

 

- Nick.

- ¿Si?

- Lo siento.

- ¿Por qué hermosa?

- Por lo de la cerveza.

- Ya, no te preocupes, no quiero que tu padre te sermonee y luego va a decir que ya no estés conmigo.

- ¿Enserio? -sonreí-

- Enserio -sonrió-

- Gracias.

 

Lo abrasé y me quedé viendo como cambiaba los canales. Me estiré un poco para alcanzar mi teléfono dentro de mi bolso, miré la hora y me sorprendí al ver que eran casi las diez.

 

- Nick, es tarde.

- Oh Dios. Es cierto.

- Llamaré a casa, solo espera unos segundos.

 

Llamé a casa y nadie contestó. Luego marqué el numero de Tom y tampoco y Nathan, mejor ni lo menciono. Seguramente se habían quedado dormidos en la sala jugando con sus videos juegos. Negué y miré a Nick.

 

- No contesta nadie.

- ¿Y tu padre?

- Mejor no le llamo, se molestará.

- Si, tienes razón. Eh, si quieres irte, mejor vámonos ya, es una hora hasta tu casa.

- ¿De verdad?

- Si. Una larga hora y a veces, en la carretera, bueno, asaltan.

- No te creo.

- Lo digo enserio linda. Por eso no me gusta andar muy noche por las calles de por acá.

- Oh Dios Nick. ¡Ya me dio miedo! -le pegué en su hombro riendo-

- No te miento linda.

- Bien.

 

Suspiramos y vi una vez más a la televisión. Algo sobre un concurso salía. Miré mi bolso y tiré mi teléfono ahí. Me quedé pensando durante unos minutos y sentí como Nick me hablaba.

 

- Puedes quedarte si quieres. -sonrió-

- ¿No te molestaría?

- Claro que no.

- Pero Nick...

- Si no quieres está bien y si quieres, pues bueno.

- ¿Seguro?

- Totalmente -sonrió-

- Está bien.

- Entonces ven.

 

Tomó mi mano y me levantó. Corrimos por el largo pasillo desde la cocina, pasamos frente a una puerta celeste, seguramente el baño. Luego subimos unas escaleras algo angostas. Nos detuvimos exactamente al final y me miró.

 

- Bien, esa es la habitación de invitados y esta es la mía. -las señaló-

- Ya.

- ¿Quieres dormir en la habitación de invitados?

- Bueno. -Fruncí mi ceño-

- Ok, dormirás ahí -sonrió y me besó-

 

~~~~~

 

Suspiré viendo hacia el techo. No podía dormirme y ya había pasado casi una hora desde que Nick me había dejado en esa habitación con una de sus camisetas puestas. Miré mi bolso sobre un sofá Vintage. Me levanté y caminé hasta el, lo abrí y saqué mi teléfono.

Suspiré antes de salir de la habitación y dirigirme a la de Nick, toqué tres veces y él contestó.

 

Abrí la puerta lentamente y sonreí al verlo sentado en la cama, con unos pantalones de pijama y sin camisa mientras leía algo en su MacBook.

 

- Nick -hablé suavemente y él me miró-

- ¿Pasó algo?

- Es que... Bueno, no puedo dormir.

- Oh, ¿Quieres dormir acá? -Sonrió cerrando su MacBook-

- Eso creo. -suspiré-

- Bien, ven acá entonces.

 

Sonreí y me acerqué a él, se hizo a un lado y me senté a su lado. Besó mi frente y me acosté cubriéndome con el edredón color verde limón.

 

- Dormiría en un sofá, pero como no hay ninguno.

- No, quédate acá. Saldría igual si te vas. -dije seria-

- Ok -sonrió-

 

Se acostó a mi lado abrazándome. Suspiré y me giré quedando recostada en su pecho. El estiró una mano y las luces se apagaron. Sonreí y reí suavemente.

 

- ¿Qué pasa? -susurró-

- Es que si mi padre supiera que estamos acá. Estuviera furioso.

- No tiene que saberlo -susurró riendo-

- Creo que lo mismo.

 

Cerré mis ojos y lo abrasé un poco más fuerte. Sentí como acariciaba mi cabello suelto. No tardé en caer dormida en sus brazos y caricias. Me sentía tan tranquila y feliz en sus brazos.

Lo amaba.

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